sábado 17 de abril de 2010

Pensamiento político I

Muchos de los jóvenes costarricenses han caído en el desencanto de que la política se ha vuelto en un tema absolutamente trillado y que quienes participan en ella lo hacen por un egoísta beneficio propio y que el tiempo invertido puede estar más y mejor enfocado. Este pensamiento no es más que el producto de una sociedad que ha convertido del consumismo y del pragmatismo una cómoda forma de vivir, sin planteamientos ideológicos que estorben la satisfacción personal de las necesidades de cada individuo.

En realidad, desde la república romana la política siempre se concibió como "el arte de servir", independientemente del medio ideológico que se predicara. Hoy, más de dos mil quinientos años después, el papel principal de la política debe traducirse en la no conformación con el grado de liberación que tenemos, sino el grado de liberación que debemos tener. Como socialdemócrata consciente de que el socialismo democrático no es una verdad, sino un medio para defender la verdad conquistada y la verdad por conquistar, creo que se debe comenzar por desplegar esa misma democracia en la plenitud de su esencia.

Tanto la libertad como la democracia son dos valores indispensables para el desarrollo pleno de la política. Tanto uno como el otro garantizan el diálogo entre las diferentes formas de pensar que ejercen cada uno de los particulares según sus necesidades y formación intelectual, y al mismo tiempo las fortalecen para que se maximicen. A partir de estos dos ejes principales se pueden determinar otros dos valores fundamentales para el fortalecimiento de la política: la justicia, entendida por Aristóteles como dar a cada quién lo que se merece, y la solidaridad, motor de una sociedad que quiere alcanzar un verdadero socialismo de bondad y verdad.

Para lograr transmitir los ideales y valores políticos que cada uno pueda agregar, es necesario trabajar para llegar al poder, ser el poder. Pero nuestro Presidente Oscar Arias hace una advertencia a quien emprenda esta hazaña: Quien ejerce la Presidencia de la República, o aspire a ejercerla, deberá […] sostenerse firme en sus convicciones y en sus ideales, no importa cuán fuerte sea la presión para que las abandone. Ésa es la soledad del poder.

Es necesario rescatar la cultura de pensamiento en la juventud costarricense. Creo en el movimiento juvenil a nivel político, con grupos intelectuales y trabajadores como Ágora Socialdemócrata, que por medio de ideas vivas y apegadas a la realidad social predican una política que todavía busca dirigirse y servir a los demás.