martes 13 de enero de 2009

Un terremoto de ideas



A partir del sismo (¡terremoto!) que vivimos el 8 de enero, quisiera proponer algunas cuantas ideas, con la intención de verlas como lecciones para todos nosotros. Primero que nada, los ciudadanos debemos saber cuándo exigirle a las autoridades la reciprocidad que nos merecemos, pero en tiempos de crisis social que viviremos por el temblor no es el mejor momento. Me parece que debemos darles el apoyo necesario para que atiendan a la población que lo necesita cuanto antes, sin darles más trabajo del que puedan manejar. Este factor es indispensable si queremos que nuestros compatriotas más afectados puedan sentir el alivio que se merecen.

Por otro lado, debemos confiar en las autoridades que sacrificarán mucho de su tiempo y su esfuerzo, pues se han comprometido con nosotros los ciudadanos. Puede que no nos enteremos siquiera de todo este arrojo que demostrarán los rescatistas y servidores públicos (o algunos, en su defecto), pero a veces el mejor desempeño es el que menos se nota. Desde ya debemos estar agradecidos con todos aquellos que se desvelarán para proteger a la población costarricense.

También quisiera extender un agradecimiento personal a las organizaciones internacionales y países que ya han demostrado su apoyo incondicional y ayuda sin compromisos a las autoridades nacionales para efectuar rescates y dar socorro a los afectados: Estados Unidos, Nicaragua, Guatemala, Colombia, entre otros. Mis respetos.

Y por último, haciendo hincapié en los comentarios de don Julio Rodríguez (La Nación, En Vela, 9 de enero del 2009), esta también es una lección para todos aquellos que buscan burlar el código antisísmico. No vaya ser que por “librarse de una molestia”, algunos tengan que pagar las consecuencias. Y a la vez para las autoridades que regulan estas situaciones, tener más rigidez y conciencia hacia quienes lo intentan.

¡Ánimo costarricenses!